El día que dije sí… sin saber muy bien a qué

Tres semanas en Japón con desconocidos. Más que un viaje, el momento en el que dejé atrás la vida de siempre.

¿No os ha pasado alguna vez que estáis tan estresados que pensáis:
“necesito un cambio ya”?

El día a día del trabajo.
El no llegar a todo.
Algún problema familiar, personal… o incluso de salud.

O simplemente una época en la que sientes que no estás del todo lleno.
Que no eres feliz.

Estoy convencido de que todos hemos estado ahí.
Yo también, como os podéis imaginar.


Siempre hay algo que actúa como detonante.
Ese momento en el que dices:
“este año lo voy a hacer”.

Viajar a un sitio que realmente me apetece.
Y aunque no pueda coincidir con nadie… hacerlo igualmente.

Con un grupo de desconocidos.


Hasta ese momento había hecho algunos viajes.
Sobre todo por España.

Muchas veces andando.
Otras en pareja.

Pero siempre dentro de lo controlado.
Yendo a los sitios típicos.
Viajes que en su momento estaban bien…
pero que, con perspectiva, sé que hoy no repetiría.


Y entonces, con la decisión tomada, llegaron los miedos.

No conozco a nadie.
¿Y si pasa algo?
¿Y si hay un problema?
¿Y si no encajo con el grupo?

Supongo que os suena.


Pasé por todas esas etapas.

Pero durante la preparación del viaje empiezas a conocer a la gente.
Y poco a poco, sin darte cuenta, algo cambia.

Ahí también descubrí algo importante:
lo mucho que me gusta organizar viajes.
Pensar la ruta, la logística, los detalles…

Me resulta entretenido.
Y, siendo sincero, creo que se me da bien.

Con cada reunión, con cada semana que pasaba…
la confianza aumentaba.


Y llegó el día.

Y no sé muy bien cómo explicarlo, pero fue un antes y un después.

El poder escoger.
Marcar tu ritmo.
Acelerar cuando quieres… y saber parar cuando lo necesitas.

Disfrutar sin prisas.
Sin un horario rígido.
Con margen para la improvisación.

Recuerdo pensar:
“esto es lo que quiero para mí a partir de ahora”.


Como bonus extra, este tipo de viajes me ha dado algo que no esperaba:

personas.

Muchas.
Algunas se han quedado por el camino.
Pero otras… hoy son de mis mejores amig@s.

Porque en un viaje así, de verdad, conoces a la gente.
En todas sus versiones.


Desde entonces, solo había una pregunta en mi cabeza:

¿cuál es el siguiente destino?

Y volver a empezar el ciclo.


Todo esto es lo que me ha traído hasta aquí.

A seguir disfrutando de mi pasión.
Y a acompañar a personas que están en un punto similar
al que yo estuve en su día.


Antonio
Netsui Travel

Deja un comentario