Ushuaia: cuando entiendes lo que significa estar lejos

Reflexiones desde el fin del mundo….

Hay lugares en el mundo que no parecen reales.

Lugares donde no solo estás lejos… sino donde entiendes lo pequeño que eres.

Curiosa sensación cuando piensas que realmente estás en el sitio al que la gente llama el fin del mundo.

Hay un momento en algunos viajes en los que te das cuenta de que estás realmente lejos.

A mí me pasó en Ushuaia. Y no es solo por el destino en sí… es por todo lo que hay hasta llegar

.Aviones, horas, distancia… hasta que de repente estás allí, en un lugar tan recóndito

Donde todo empezó: el viaje que lo cambió todo

Un tren, miles de kilómetros y una sensación que no se puede explicar… solo vivir.

Hay experiencias que, buscadas o no, te transforman por dentro.

Experiencias que te sacan de tu zona de confort, de tus expectativas, de lo que hasta ese momento considerabas “normal”.

Y cada vez que vives algo así, sin darte cuenta, vuelves siendo una persona diferente.

En mi caso, fue cuando hice la ruta del Transmongoliano.

La ruta en sí ya es lo suficientemente atractiva.
Diferente a muchos otros viajes que cualquiera puede hacer.
De esos que vas a una agencia y simplemente no encuentras.

Pero no es solo el trayecto.

Es el choque cultural.

Primero el carácter ruso, que va cambiando a medida que el tren se adentra en la Siberia profunda.
Después, la vida nómada de los mongoles… un contraste absoluto con todo lo anterior.
Y finalmente China, donde en apenas 100 metros puedes pasar de un rascacielos ultramoderno a un templo donde se respira la tradición más pura.

Pero más allá de los lugares, estaba la forma de viajar.

No tener casi nada organizado.
Tener que improvisar cada día.
Resolver sobre la marcha.
Unirte a otros en los momentos en los que las cosas no salen.
Y sentir esa satisfacción cuando, de repente, todo encaja.

Lo nuevo. Lo incierto. Lo real.

Ahí fue donde hice “click”.

Decidí que quería conocer todo lo que pudiera viajando.
Pero no de cualquier manera.

Entendí que existía otra forma de viajar.
Muy diferente a la que había vivido hasta entonces.

Viajes organizados, cómodos, previsibles…
a los mismos sitios de siempre, sin demasiado aliciente.

Y ese viaje, hace ya casi 10 años, fue la semilla de lo que hoy es Netsui Travel.

Fue un viaje duro.
Cansado.
En algunos momentos, frustrante y difícil.

Pero también fue una de esas experiencias que te hacen sentir vivo.
De las que te recuerdan que hay otra forma de hacer las cosas.

Porque al final, de eso va viajar.

No de tachar lugares en una lista.
Ni de hacer fotos para decir “he estado allí”.

Sino de vivir algo que te cambie.
Aunque sea un poco.

Y de volver a casa sabiendo que algo dentro de ti ya no es igual.

Antonio
Netsui Travel

El día que dije sí… sin saber muy bien a qué

Tres semanas en Japón con desconocidos. Más que un viaje, el momento en el que dejé atrás la vida de siempre.

¿No os ha pasado alguna vez que estáis tan estresados que pensáis:
“necesito un cambio ya”?

El día a día del trabajo.
El no llegar a todo.
Algún problema familiar, personal… o incluso de salud.

O simplemente una época en la que sientes que no estás del todo lleno.
Que no eres feliz.

Estoy convencido de que todos hemos estado ahí.
Yo también, como os podéis imaginar.


Siempre hay algo que actúa como detonante.
Ese momento en el que dices:
“este año lo voy a hacer”.

Viajar a un sitio que realmente me apetece.
Y aunque no pueda coincidir con nadie… hacerlo igualmente.

Con un grupo de desconocidos.


Hasta ese momento había hecho algunos viajes.
Sobre todo por España.

Muchas veces andando.
Otras en pareja.

Pero siempre dentro de lo controlado.
Yendo a los sitios típicos.
Viajes que en su momento estaban bien…
pero que, con perspectiva, sé que hoy no repetiría.


Y entonces, con la decisión tomada, llegaron los miedos.

No conozco a nadie.
¿Y si pasa algo?
¿Y si hay un problema?
¿Y si no encajo con el grupo?

Supongo que os suena.


Pasé por todas esas etapas.

Pero durante la preparación del viaje empiezas a conocer a la gente.
Y poco a poco, sin darte cuenta, algo cambia.

Ahí también descubrí algo importante:
lo mucho que me gusta organizar viajes.
Pensar la ruta, la logística, los detalles…

Me resulta entretenido.
Y, siendo sincero, creo que se me da bien.

Con cada reunión, con cada semana que pasaba…
la confianza aumentaba.


Y llegó el día.

Y no sé muy bien cómo explicarlo, pero fue un antes y un después.

El poder escoger.
Marcar tu ritmo.
Acelerar cuando quieres… y saber parar cuando lo necesitas.

Disfrutar sin prisas.
Sin un horario rígido.
Con margen para la improvisación.

Recuerdo pensar:
“esto es lo que quiero para mí a partir de ahora”.


Como bonus extra, este tipo de viajes me ha dado algo que no esperaba:

personas.

Muchas.
Algunas se han quedado por el camino.
Pero otras… hoy son de mis mejores amig@s.

Porque en un viaje así, de verdad, conoces a la gente.
En todas sus versiones.


Desde entonces, solo había una pregunta en mi cabeza:

¿cuál es el siguiente destino?

Y volver a empezar el ciclo.


Todo esto es lo que me ha traído hasta aquí.

A seguir disfrutando de mi pasión.
Y a acompañar a personas que están en un punto similar
al que yo estuve en su día.


Antonio
Netsui Travel