






Los primeros días no sirven para verlo todo. Sirven para descubrir que aquí casi todo funciona de otra manera.
Llegamos a Shanghái rodeados de rascacielos, metros interminables y calles donde lo antiguo y lo futurista conviven con absoluta naturalidad. Todo parece enorme, rápido y distinto..
Después llegan Tianjin y un tramo poco concurrido de la Gran Muralla. Poco a poco dejas de intentar entender cada detalle. Empiezas simplemente a disfrutar de recorrer un país que no deja de sorprenderte.
Hay lugares que no parecen diseñados para ser visitados. Parecen hechos para cambiar tu escala.
Zhangjiajie y Tianmen obligan a levantar la vista constantemente. Bosques suspendidos entre pilares de roca, senderos sobre montañas y paisajes que cuesta creer que existan fuera de una fotografía.
Aquí el ritmo cambia sin necesidad de que nadie lo diga. Caminas más despacio. Observas más. Y entiendes que algunos lugares merecen mucho más que una parada rápida.


Cuando crees que ya conoces el país, vuelve a cambiar completamente.
Chongqing rompe cualquier referencia. Trenes que atraviesan edificios, calles en distintos niveles, mercados, luces y una energía que parece no apagarse nunca.
Después Chengdu baja un poco las revoluciones. Casas de té, gastronomía, parques y conversaciones tranquilas recuerdan que incluso las ciudades más grandes esconden otra forma de vivir.
No todos los días memorables tienen que estar llenos de cosas que hacer.
Yangshuo abre espacio entre tanta intensidad. Arrozales, montañas de piedra caliza, bicicletas, pequeños caminos y tiempo para disfrutar sin mirar constantemente el reloj.
Aquí el viaje recupera un ritmo más tranquilo. Descubres que muchas veces lo que recuerdas no es una actividad concreta, sino cómo te sentías mientras la vivías


Hay lugares donde lo extraordinario consiste precisamente en que todo resulta auténtico.
Entre las terrazas de arroz de Longji y las aldeas Dong de Zhaoxing desaparecen los grandes edificios y aparecen los pequeños gestos cotidianos.
Dormimos en alojamientos sencillos, caminamos entre arrozales y compartimos momentos que difícilmente encontrarás en un circuito convencional. Aquí el viaje deja de sentirse turístico y empieza a sentirse vivido.
El viaje termina donde muchos imaginarían que empieza el futuro.
Shenzhen pone el broche final con una ciudad moderna, tecnológica y sorprendentemente ordenada. Es el último gran contraste de una ruta que no ha dejado de cambiar desde el primer día.
Después de veintidós días entiendes que China no se resume en un único paisaje ni en una sola imagen. Quizá por eso cuesta tanto explicar el viaje… y todavía más olvidarlo.

No creo que exista una única forma correcta de recorrer China.
Esta es la forma en la que yo elegiría hacerlo una y otra vez.
Lo organizo así porque es la manera en la que yo mismo elegiría vivirlo.
Durante tres semanas habrá trenes, caminatas, ciudades inmensas, pueblos diminutos, cambios de ritmo y momentos que ningún programa podría planificar.
Precisamente ahí empieza el viaje que me interesa compartir.
No viajas solo.
Aunque vengas sin conocer a nadie, es muy difícil terminar el viaje sintiendo que has recorrido China por tu cuenta..
Todos participan.
Moverse, decidir dónde comer o resolver un pequeño cambio sobre la marcha también termina formando parte de los recuerdos del viaje.
Hay margen para cambiar.
La ruta está pensada. Pero si un lugar merece quedarse un rato más, intentamos que el viaje tenga espacio para permitirlo.
El viaje cambia contigo.
Los primeros días todavía piensas en el siguiente destino. Los últimos empiezas a disfrutar también del camino.

Sin guiones. Sin respuestas preparadas. Solo personas contando cómo vivieron el viaje.
Hablaremos contigo para entender si este viaje encaja contigo. Si no es así, también te lo diremos.


China es un país enorme y este viaje tiene una organización diferente a la de un circuito convencional. Precisamente por eso queremos explicarte con claridad qué está incluido, qué no y qué decisiones formarán parte de la propia experiencia.
Qué incluye este viaje:
• Diseño completo de la ruta de autor.
• Acompañamiento durante las tres semanas.
• Selección de alojamientos coherentes con cada etapa del viaje.
• Transportes internos previstos en la ruta
• Desayunos incluidos según programa.
• Actividades y experiencias incluidas según programa.
• Guías locales cuando aporten valor.
• Reunión online previa.
• Grupo privado antes del viaje.
• Reunión online antes de salir.
• Asesoramiento completo para vuelos, documentación, apps y preparación.
• PDF con información útil del viaje.
• Y alguna sorpresa que te va a encantar.
Qué NO incluye:
• Vuelos internacionales.
• Seguro de viaje.
• Comidas no indicadas en el programa.
• Gastos personales.
• Propinas.
• Bebidas.
• Actividades opcionales no previstas.
• Cualquier servicio no mencionado expresamente.
Este viaje tiene un precio claro y queremos que entiendas exactamente qué incluye y cómo está pensado antes de tomar una decisión..
2.040 €
por persona (IVA incluido)
Grupo reducido: entre 8 y 12 personas.
Tú decides cómo invertir tu dinero. Nosotros decidimos dedicar meses a diseñar un viaje que merezca la pena recordar.

Este importe corresponde a mi trabajo como creador y acompañante del viaje.
Aquí se incluye:

Este importe corresponde al circuito del viaje y se paga de forma separada, con la máxima transparencia.
Aquí se incluye:
Porque creemos que la transparencia también forma parte de una buena experiencia de viaje.
La reserva del viaje se organiza en varios pasos, para que el proceso sea claro y asumible.
Durante tres semanas atravesaremos un país enorme, cambiante y lleno de contrastes. Nosotros diseñamos la ruta y nos ocupamos de la parte complicada. Tú solo tienes que venir con curiosidad, ganas de participar y de dejarte sorprender.
No se trata de verlo todo. Se trata de vivir aquello que recordarás cuando vuelvas a casa.
15 de octubre al 6 de noviembre de 2027
Hablaremos contigo personalmente para resolver tus dudas y comprobar si este viaje encaja contigo.
China es un país muy diferente a lo que estamos acostumbrados, pero precisamente por eso diseñamos esta ruta. Antes de salir te ayudaremos a preparar todo lo necesario y durante el viaje nos ocuparemos de que puedas centrarte en disfrutar de la experiencia.
No hace falta estar en gran forma física. Es un road trip con visitas, paseos por medinas, trayectos por carretera, pueblos, valles y desierto. Sí conviene tener una movilidad normal y ganas de caminar, adaptarse y vivir el viaje con una actitud abierta.
La idea es dormir en riads, hoteles locales y alojamientos con encanto, priorizando lugares cuidados, cómodos y con personalidad. No buscamos lujo frío, sino alojamientos que encajen con el espíritu del viaje y ayuden a vivir Marruecos desde dentro.
La ruta está diseñada y la logística importante está prevista. Pero dejamos margen para adaptar pequeños detalles cuando merece la pena. No es un circuito rígido, pero tampoco un viaje improvisado.
Es lo más habitual. Precisamente por eso el grupo es reducido y antes de reservar hay una conversación previa. La idea es formar un grupo que tenga sentido, con personas que compartan una forma parecida de viajar.
Antes de confirmar la plaza hablamos para valorar si el viaje encaja contigo y si tú encajas con el tipo de experiencia. No se trata de llenar plazas a cualquier precio, sino de crear un grupo donde el viaje pueda funcionar bien.
Quien viaja con curiosidad, se adapta bien a los cambios y entiende que formar parte del grupo también forma parte de la experiencia. Si buscas horarios cerrados o que todo esté decidido de antemano, probablemente este no sea tu viaje.
Puedes organizar un viaje por China por tu cuenta. Lo que ofrecemos es una ruta diseñada con experiencia, un grupo reducido, acompañamiento durante todo el recorrido y la tranquilidad de compartir el viaje con personas que buscan vivirlo de una forma muy parecida.
Estarás acompañado durante todo el viaje. Si surge cualquier imprevisto, no tendrás que gestionarlo solo. La idea es que puedas vivir la experiencia con la tranquilidad de tener una estructura, una persona pendiente del grupo y margen para adaptarnos si hace falta.
Sin automatismos. Sin presión. Solo una conversación para descubrir si este viaje encaja contigo.
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